jueves, 14 de octubre de 2010

Luna

¿Por qué la gente gusta de ser lamebotas?, ¿Por qué la gente prefiere ser pisoteada a reclamar el acto?, ¿Por qué la sociedad es amante del estatísmo y la paz barata?, y en fin, ¿Por qué la gran masa opta por callar cuando esta siendo violada lenta, dolorosa e insoportablemente por el pérfido malhechor?

Sin duda, estas cuestiones han estado rondando por nuestra mente –y la suya, tal vez– manteniéndonos en vela, melancólicos en una gélida noche cubiertos por diez cobijas. Hambrientos de un sueño inconcebible, anhelando la fase REM, sinopsis tras sinopsis y la luna repara en la tierra cuidando de nuestro utópico sueño, ignorando también la quimérica respuesta.

¿Quién sabe la respuesta?, ¿Quién nos devolverá la paz y el sueño?, he dicho, ¿Por qué todos van en la dirección contraria al chasquido del látigo del verdugo y del corazón?, de camino a la tierra donde no hay respuestas porque no se permiten las preguntas, llevando de equipaje únicamente la manta para dormir y la cuchara para comer. Solo así, ésas son las instrucciones. No dice donde dormir y cuando comer.

Miro a la luna, se dobla en si misma como dándose la vuelta para tomar una siesta. La columna se congela pero la mente se mantiene pensante, buscando la respuesta atinando solo más interrogantes que no se pueden parafrasear, ni decir, ni articular, ni responder.

¿Será la tierra de la verdad, un pecado?, La libertad misma, ¿algún día florecerá liberada? Ante los ofuscados pecaré; ante el dios de la libertad ofreceré un sacrificio honesto. En la inmolación no habrá sangre ni pan, ni cuerpo ni vino. Solo mi voz que clama enérgicamente: ¡Ya basta!

Entonces se escuchará un gemido de muerte anunciado por mis procreadores. Los mismos cegados aspirantes a la luz y verdad se habrán aniquilado propiamente tragando tierra con carne de ser humano. Dejando atrás la jamás existente idea de una aurora destellante y colorida que el seso de su cena algún día tuvo.

La luna se ha cubierto con una nube. – ¿Dónde estará la respuesta? –.
Miraré mañana en otra dirección. La respuesta esta ausente en el firmamento.

sábado, 2 de octubre de 2010

hace ya tan poco tiempo...hace..ayer. Hoy.

La interrupción del flujo de agua y sol al semillero provocan su esterilidad y olvido, las pisoteadas también.
Ya han pasado cuarenta y dos años desde el homicidio masivo que encabezó el gobierno en curso, un dirigente más que dió la espalda a los que idealmente tuvo que haber dado su alma, su aliento y su vida: Los estudiantes.

No seré tal vez perteneciente a aquella ensangrentada generación que vió subir cinco aros y cientos de almas aprendices al cielo tangible y al no tangible como ofrenda y recompensa, pero aún asi me doy cuenta de que la represión en su estado puro deja remanentes, como micelas de aceite que en un mar extenso ahogan a un pez creciente.

La represión y la no tolerancia siguen ahogando peces crecientes en un mar llamado escuela, tal vez no en la suya pero en la mía si. Veo uno a uno de mis compañeros pasar a peor vida; vida de "callate" y "no tienes voz" agregando "aqui YO mando". Compañeros estudiantes que regresan del matadero -digo- de dirección con el alma caída, la dignidad ahorcada y la cola entre las patas.

No vuelven en sí, imposible reanimarlos. Ya no son bellos peces de colores que en dirección de la estrella polar formaban circulos y tríangulos, alegría extenuante en los ojos claros y fuerza de emprendedor en las manos. Ahora son monstruos letárgicos abisales que devoran a los coloridos como respuesta a la coacción "del betito", seres de alma muerta y mente robada.

Observo el paisaje desolado, ya somos pocos los que nadamos sangrantes; rasgadas nuestras pieles por las garras de la opresión y la ignorancia, la humillación y el estatísmo. Garras del betito

Dios, deprecamos fuerzas. Por nosotros, por nuestra campaña.